5.15.1983

El campo cambia. Los problemas del suelo rural (1983)




"Es ya muy difícil hablar del territorio rural en términos generales. La  evolución social, económica y territorial del estado español en los últimos treinta años ha conducido a la delimitación e áreas espaciales muy diversas e intensamente interrelacionadas. Con todo, podríamos hallar básicamente tres tipos de territorios. 
Los rurales propiamente dichos. Entrarían dentro de este apartado vastas extensiones, miles de municipios españoles, la mayoría deshabitados o semidesiertos, sin ningún dinamismo económico, y que no suelen ser ya los que preocupan en este tipo de reflexiones, sobre todo por ser los más estudiados, objeto de miles de tesis y tesinas de sociólogos, economistas, geógrafos, antropólogos, agrónomos, etc. Pueblos agroganaderos y/o forestales, con formas extensivas de producción, cuyos escasos habitantes sobreviven, en muchos casos con un elevado nivel de rentas, gracias a la conjunción de varias fuentes de ingresos: las rentas generadas por sus tierras y ganados; los aprovechamientos forestales, cinegéticos, etc., administrados por el ICONA —para los que en numerosas ocasiones se emplean incluso como operarios—; en muchas zonas el trabajo domiciliario; y, principalmente, las pensiones de los jubilados y pensionistas de la Seguridad Social Agraria.En estos territorios no existen graves problemas de ordenación territorial, salvo que dé la casualidad de que aparezca una autopista u otra infraestructurade transporte. Entonces los lugareños obtienen unos ingresos adicionales inesperados, tras vender unas pocas parcelas, sin que la cosa suela ir amayores. Caso distinto es cuando al MOPU o a las compañías eléctricas se les ocurre que aquél es un buen lugar para construir un embalse. Pero, básicamente, estos inmensos territorios, cuyas características podemos encontrar en muchas comarcas aragonesas, dejan transcurrir la historia en torno suyo, sin ser afectados por la misma.De vez en cuando, a un emigrante le entra nostalgia y se gasta sus ahorros en construirse un chalecito en las afueras del pueblo. Da igual que el paisaje a observar desde el chalet sea un riachuelo parnasiano o un páramo desolador. 
El segundo tipo de territorios serían los urbanos, también propiamente dichos. Sobre la definición y características socioeconómicas de las ciudades, áreas metropolitanas y conurbanizaciones, así como sobre la problemática territorial y urbanística que plantean, es sobre lo que evidentemente no estamosreflexionando en estas páginas, por ser asunto esencialmente distinto. (...)"


REF: Baigorri, A. (1983), "El campo cambia. Los problemas del suelo rural", Andalán, Num. 380, pp.19-33
Enlace al texto